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Biodiesel: las refinadoras buscan fijar su posición en la ley

Qué dicen rumbo al debate que se dará en el congreso con la ley que promueve el oficialismo.
Miércoles, 24 Marzo 2021

Mientras el oficialismo avanza en el Congreso con un nueva ley que viene discutiendo desde hace meses con la industria del biodiesel, las provincias productoras y sectores de la refinación de fijan su posición en los diálogos que mantienen y en los que llevan adelante con sectores del gobierno y el sector legislativo. En concreto, se oponen a la prerrogativa de que se mantenga el actual corte de los combustibles fósiles con derivados de granos, del 12% para el bioetanol del 10% para el biodiesel de soja y maíz.

En 2007 se promulgó la ley 26093, que dispuso la mezcla de biocombustibles en los combustibles fósiles y otorgó incentivos fiscales a la producción de biocombustibles. La postura de la industria petrolera es que eso ocurrió en un contexto de altos precios internacionales del barril, algo que, con altibajos, tendió a revertirse.

El grueso de las refinadoras plantea los siguientes puntos en la serie de negociaciones que viene manteniendo con sectores del gobierno nacional y en los encuentros en los que buscan aunar sus posiciones:

- El Estado no percibe divisas por exportaciones de maíz, soja y sus derivados, que se podrían exportar, y deja de recaudar los impuestos no cobrados a la venta del combustible.

- En 15 años el esquema de promoción impositiva actual tuvo un débito fiscal de 6000 MUSD (por menor recaudación de impuestos) y una pérdida de divisas de 1400 MUSD por pérdida de exportaciones.

-Ven que la producción de etanol a partir de caña es un elemento estratégico para el sector azucarero, porque le permite destinar a su elaboración una producción que excede a la demanda interna de azúcar, está ubicado en regiones postergadas como el NOA y es una de las pocas fuentes de trabajo en su región.

-Consideran que el Estado además de las divisas que pierde por exportaciones de soja, maíz y sus derivados que no se realizan y el cobro de sus correspondientes retenciones a la exportación, pierde más dinero con YPF, compañía de la que tiene el 51% de las acciones, porque por cada litro de nafta que YPF vende, solo 880 cm3 son propios. Y por cada litro de gasoil que despacha, solo 900 cm3 son propios. Los otros 120 cm3 en el litro de nafta y los 100 cm3 en el litro de gasoil son biocombustibles.

- El biocombustible tiene además problemas de calidad que afectan el rendimiento de los motores, además de una menor eficiencia energética que se traduce en una menor distancia recorrida por litro respecto del combustible fósil.

- Afirman que utilizando unidades energéticas para poder comparar su costo de producción, la nafta súper tuvo en promedio en los últimos años un costo de 9,8 dólares por millón de BTU; y el etanol, 20,3. El gasoil, 11,8; y el biodiesel, 16,8 dólares. El gran desarrollo del biodiesel se sustentó en las menores alícuotas de exportación que tuvo un costo fiscal de US$ 4.300 millones para nuestro país.

En este contexto, el gobierno nacional le dio un respaldo al sector de los biocombustibles durante los primeros días del año. Las pymes bio venían soportando una crisis severa durante toda la pandemia, y advirtieron sobre efectos más profundos con riesgo laboral para los trabajadores del sector, uno de los argumentos que promovieron un aumento escalonado del precio de los biocombustibles que compran obligatoriamente las petroleras.

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