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“El camino que abra YPF será seguido por el resto del sector”

Lunes, 15 Octubre 2012
Fuente: 
Prensa Energética

La Batalla del Petroleo de fines de la década del ´60 se libró con una sólida base política, debió importar las herramientas. Hoy la Argentina tiene las herramientas, pero carece de una política para que el sector que se movilice.

No cabe pensar que hoy el sector petrolero requiera una nueva ¨Batalla del Petroleo ¨ de la magnitud de la que propusieron y ejecutaron brillantemente Arturo Frondizi, Rogelio Frigerio y Arturo Sabato. Aquella Batalla, lanzada por el Presidente Frondizi en su discurso del 24 de Julio de 1958, dirigido al pueblo argentino y a solo tres meses de haber asumido la presidencia, era la única solución al gravísimo problema económico que resultaba de una importación del 65 % del petróleo que consumía la Nación.
Con el YPF de entonces no se podía contar: años de corrupción, de malas políticas, de un gremio todopoderoso, de tener obligaciones de proveer combustibles a reparticiones oficiales sin poder cobrarlas, de haber sido emasculado al perder sus mejores directivos por no ser peronistas, lo habían convertido en una caricatura de lo que debe ser una Compañía petrolera seria. Y no había otros operadores calificados en el ¨upstream¨ petrolero: la aplicación de los conceptos de ¨soberanía petrolera¨ y de ¨petróleo nacional¨ en la legislación y en la práctica los había anulado o ahuyentado.
La gran fortaleza de Frondizi era su empeño patriótico, apoyado por esos otros dos hombres, de férreas convicciones y de conductas irreprochables que llevaron a una política petrolera única y firme.
Al carecer de ¨herramientas ¨( YPF era impotente ante el reto ) la ¨Batalla¨ se libró apoyándose en dos pilares: uno fue contratando, con compañías competentes, casi todas extranjeras, programas de trabajos importantes. Las condiciones socio económicas de la Argentina de aquellos años ofrecían seguridades satisfactorias a los inversores, quienes asumían el riesgo minero. Los diez contratos mas importantes ( Carl Loeb, Continental Oil, ESSO,
Kerr-McGee, Ohio Oil, PanAmerican International, Shell Production, Southeastern Drilling, Tennessee Gas y Union Oil ), apilados uno sobre otro, sumaban 2,1 centímetros de altura y se firmaron antes de Julio de 1959: no se necesitó ni más papel ni mas tiempo. Ninguno de ellos fue atacado por actos de favoritismo o corrupción, los exitosos produjeron los m3 que faltaban.

El otro pilar fue enfocar las inversiones primordialmente en el amplio campo en el que YPF no había podido cumplir: el desarrollo de los yacimientos que resultaban de las exploraciones exitosas de YPF. Perforar pozos exploratorios exitosos es un gran mérito, aunque se lo lograse explorando sin competencia en un área de 2.800.000 km2.
Pero seguir los descubrimientos de yacimientos con su desarrollo, que involucra planificación y millonarias inversiones en pozos, instalaciones, ductos, centrales de energía etc, para terminar poniendo el crudo en puerta de refinerías exigían un esfuerzo técnico y económico muy ajeno a las posibilidades de YPF.
Frondizi dijo alguna vez que si bien sus políticas podrían ser discutidas y hasta rechazadas, a lo largo del tiempo sus resultados lograrían perdurar. Y otra vez su pensamiento resultó cierto. Lo que se logró en aquellos años de 1958 a 1962, pese a las vicisitudes creadas por las diferentes políticas que se implementaron en el país, siguen hoy en pie y ampliado. En lugar de una compañía estatal monopólica e ineficiente, hoy la Argentina tiene más de 50 operadores que participan en el quehacer petrolero, los hay tanto extranjeros como nacionales, grandes y chicos, de origen occidental y oriental. Además se cuenta con un sistema de oleoductos y gasoductos, refinerías y redes de distribución de combustibles y una cultura petrolera que solo necesita actualizarse, esperando que se ofrezcan políticas estables, precios remunerativos y un ambiente de seguridad que libre de ataques criminales a las instalaciones petroleras, ataques que hasta la más ortodoxa teoría marxista condenaría, dado que la revolución del proletariado se haría construyendo sobre la base de la producción industrial capitalista
La Batalla del Petroleo se libró con una sólida base política, debió importar las herramientas. Hoy la Argentina tiene las herramientas, pero carece de una política para que el sector que se movilice.

Puntos grises

La contratación en el exterior del Ing. Miguel Galluccio fue un buen signo de querer restaurar, por segunda vez, la competitividad y dinamismo de YPF, para lo cual, se planteó un plan quinquenal, que invirtiendo U$S 7 MMM/año permitiría a esta compañía pasar de tener una declinación de producción del 6 % anual a un crecimiento del 6 % anual.
Pocos días después de la presentación de este Plan se anuncia sorpresivamente la creación de un nuevo organismo: la Comisión de Planificación y Coordinación Estratégica del Plan Nacional de Inversiones, Comisión que dependerá en grado sumo del Sr. Axel Kicilloff.
Galuccio y Kicilloff tienen historias y formaciones personales muy diferentes, pero ambos son jóvenes e inteligentes. Sus suertes están unidas: están a bordo del mismo bote: el fracaso o el éxito de uno arrastrará al otro; sin suba de los m3/día ambos deberán dedicarse a otro menester profesional menos atractivo.
En una última instancia solo les cabe, en caso de conflicto, el laudo de la única persona con poder, la Presidenta de la Nación que hasta ahora ha mostrado interés en escuchar a ambos. La debilitación de las instituciones (Ministerio de Planeamiento, Secretaria de Energía, Enargas, etc ) y de los poderes Legislativo y Judicial han llevado a que el protagonismo nacional esté en manos de unas pocas personas y esa triste realidad hay que aceptarla.
¿Recuperar el autoabastecimiento es una meta posible? La geología dice, enfáticamente, que sí. Y si Galuccio y Kiciloff se entienden, se logrará.
El camino que abra YPF será seguido por el resto del sector que hoy es más grande que YPF. Y ayudaría mucho que la dirigencia del sector saliese de su largo silencio y se encolumnase, activa y públicamente, detrás de YPF para construir el escenario que permita volver a invertir con el gusto y las ganas del boom de los primeros años de la década del 60.

FRASE DESTACADA: “Lo que se logró en aquellos años de 1958 a 1962, pese a las vicisitudes creadas por las diferentes políticas que se implementaron en el país, siguen hoy en pie y ampliado. En lugar de una compañía estatal monopólica e ineficiente, hoy la Argentina tiene más de 50 operadores que participan en el quehacer petrolero, los hay tanto extranjeros como nacionales, grandes y chicos, de origen occidental y oriental”.

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